Rugby Popular, rugby para todos

Nota que iba ser publicada en el diario La Prensa de Curicó. Pero al final no ocurrió.

“Viejo, me gusta el rugby y aunque me reviente voy a seguir practicándolo”. (Ernesto ‘Ché’ Guevara)

“Inhalaba profundo, se recomponía, y muy pronto regresaba al campo de juego para que los suyos volviesen a contar con quince integrantes”. La cita es del libro argentino, la ‘Patria Deportista’ que en sus capítulos cuenta la relación del Ernesto Guevara y el rugby de su país . Contraindicado, asmático, el “Ché”, un obstinado de aquellos, tuvo en el rugby una de sus primeras luchas. En su club, el Atalaya de Rosario lo apodaron el “Chancho”. Lo cierto es que sus pulmones se ahogaban como tal. Fiero en el tackle y con el pronóstico de una vida sedentaria alejada de cualquier tipo de cancha, “Ernestito”, enfermito y todo, del rugby había sacado una gran lección: darlo todo. El final de la historia ya lo sabemos.



Lo cierto es que Rugby Popular no es una revolución, sino que un concepto ligado al deporte de la ovalada que en Curicó un joven rugbista de 17 me lo reflejó así: “sentí miedo, angustia porque perdimos, pero el rugby es como la vida, al igual que los problemas hay que seguirle para adelante”. La frase esta vez no es de un revolucionario, sino de Giovanni Salas, un molinense alumno del colegio Politécnico San José quien hace tres semanas jugaba el primer partido de rugby de su vida junto a sus amigos en una derrota 107 a 0 inolvidable, frente a la escuela de Administración y Comercio de Sarmiento: “Este partido nos cambió la vida, con mis compañeros quedamos todos para adentro. Hay que seguir jugando, somos como una familia”, sentenció sin antes recordar que en su barrio es el único que juega y que lo seguirá haciendo, porque “desde abajo también se puede”.

Y a este chico hay que creerle. Porque el rugby es así, “una filosofía de vida, una creencia”. Al menos así lo recuerda Macarena al hablar de su papá, “el torero”, Jesús Ceresuela Pons. “Mi papá hizo todos los deportes pero fue del rugby el que siempre trajo una lección para la casa”. Transversal, agradecido de todo lo que el rugby le dio, el oriundo de Laspuña, España, fue uno de los fundadores del rugby de Curicó y un personaje que encarna aquella característica trascendental que tiene el rugby hacia todo lo que es la fidelidad y amistad. “Armonía, danza, diversión”. Ese era el rugby del torero. Ese que tradujo en el equipo de ‘Los Toros,’ del Estadio Español en dónde se dio el gusto de fundar un XV que ya no existe como muchas cosas en esta ciudad, pero que pareciera que aún estuviese vivo en las charlas en donde se mencione al torero de la ciudad. Y como no, si para este hombre, el deporte, los amigos y buen tercer tiempo era todo lo que necesitaba para sonreír.

Así, definiendo virtudes ¿Qué más cabe destacar? Voluntad, vínculos y la simple buena onda. ¿Qué más se necesita para hacer rugby? ¿Qué más se necesita para que lo jueguen todos sin clases ni diferencias? Hace poco más de un mes viendo un partido de Curicó Unido le preguntaba a uno de los encargados del deporte en esta ciudad si se imaginaba el estadio La Granja con palos de rugby, mientras en las plateas unos cuantos hinchas se agarraban la cabeza tras la última derrota de la temporada. Por lo pronto, la respuesta queda al debe, pero para imaginarla no queda otra que jugar, probar, ir a ver, tomarle el gustito al rugby y de ahí en más volver a intentarlo. Y así hasta La Granja. Es cosa de tiempo.